Endless Ocean 2: Aventuras bajo el mar

Menos de dos años después de la entrega original, el equipo de Akira y Nintendo responsable de ‘Endless Ocean’ regresa con un segundo disco con mayor empaque y novedades para los seguidores de los juegos tranquilos, sociales y de simulación. Al sistema de simulador de buceo de la primera entrega se le ha sumado una atractiva historia de misterio que hilvana las diferentes secciones de juego, con lo que la experiencia del usuario gana enteros mientras, en el fondo, de lo que disfruta es de un bello título relajante para su consola.

Repitiendo el esquema original, debemos crear un buzo a nuestra medida para explorar el entorno. En esta ocasión, el escenario de la aventura se ha ampliado a todo el globo terráqueo, con diferentes lugares y mapas para explorar y descubrir. En cada uno de ellos se debe inspeccionar la fauna, completar fichas de animales, descubrir tesoros ocultos, realizar fotografías, defender a los protagonistas de animales agresivos y curar a especímenes enfermos. Todo ello se realiza con el Wii Mote, aunque se permite el uso del mando clásico para una experiencia de juego más tradicional.

En la superficie se usa como base de operaciones una isla entera, frente al barco de la primera parte, desde la cual el jugador puede organizar su inventario, fichas, fotografías, comprar equipo, decidir nuevos destinos o entrenar a sus mascotas. Si todo esto no fuese suficiente reclamo para los usuarios casuales , la aventura que hila toda la trama logra captar la atención del jugador más especializado, permitiéndole descubrir un título profundo de bella ejecución.

http://www.videojuegos.fanzinedigital.com/2645_1-Endless_Ocean_2_Aventuras_bajo_el_mar.html


Análisis en Meristation

Vídeo: Ghosts of the Thistlegorm – Le fantôme du Thistlegorm


El S.S. Thistlegorm fue un buque hundido en el Mar Rojo, y su pecio, es probablemente una de las inmersiones más realizadas y una de las más bellas. Está «de pie» sobre el fondo y localizado en 27° 49′ 03″ N, 33° 55′ 14″E, al Noreste de Shag Rock, Sha’ab Ali, a una jornada de barco desde Sharm el Sheik o Hurghada a una profundidad mínima de 10 metros y máxima de 32.

Fue construido por Joseph Thompson & Sons en Sunderland, Glasgow en 1940 siendo utilizado como carguero por la armada Británica en la Segunda Guerra Mundial. Con todo el mediterráneo ocupado por las fuerza alemanas, el camino más seguro para entregar los suministros a su ejército era bordear África y subir por el Mar Rojo. El 6 de octubre de 1941 se dirigía hacia el Canal de Suez pero en su camino fue interceptado por 2 bombarderos alemanes que, probablemente, buscaban al Queen Mary que llevaba tropas británicas al Norte de África. Todo debió ser bastante rápido, 2 bombas entraron por el puente e hicieron estallar un polvorín de munición, provocando el rápido hundimiento del barco. Sólo 9 de los 48 tripulantes que llevaba el barco perdieron la vida.

El cazador de barcos (Justin Scott)

En el curso de una terrible tempestad en alta mar, el mayor superpetrolero del mundo embiste la frágil embarcación tripulada por el matrimonio Hardin. Carolyn es engullida por las aguas y Peter, su esposo, decide cobrar una venganza estremecedora: hundir a cualquier precio el gigantesco buque capitaneado por el inflexible Cedric Ogilvy. A partir de este momento, el ciego rencor de un hombre herido puede desencadenar una catástrofe ecológica de consecuencias imprevisibles…

Aquí  tenemos una novela de aventuras a la vieja usanza, que recuerda a Moby Dick, salvando las distancias claro, y a los libros de Salgari, Julio Verne, Daniel Defoe, Hemingway y tantos otros que a muchos nos han dado en nuestra infancia tardes llenas de peripecias, peligros y emociones.

Tiene además el interés de ser un libro muy marinero, en el que se aprenden algunas cosas sobre cómo llevar un velero y que nos permite hacernos una idea aproximada de lo extremadamente arriesgado y difícil que es dar la vuelta al mundo a vela y en solitario.

El hombre enfrentándose sin arredrarse a su destino, lleno de fuerzas que lo sobrepasan; la lucha individual de un marino contra el Leviatán, un superpetrolero monstruosamente descomunal que surca los mares lleno de arrogancia; la inquietante figura del capitán Ogilvy, al mando del monstruo de acero, astuto y lleno de experiencia; la navegación como metáfora de la vida,…todo esto y mucho más encierran estas páginas que os recomiendo leer sin dudarlo ni un minuto.

Para muestra, una cita:

«En el mar puedes hacerlo todo bien, ateniéndote estrictamente a las normas, y aún así te matará; pero si eres un buen navegante, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir.»

http://www.esliteratura.com/docs/el-cazador-de-barcos-justin-scott-6151.html

464 páginas.
Idioma: Español
ISBN: 84-01-49189-4

Peter Colat aguantó 19’ 21” en apnea estática

Un buceador de Zúrich ha batido el récord mundial al aguantar bajo el agua el plazo más largo sin respirar. El suizo de 38 años Peter Colat estuvo bajo el agua 19 minutos y 21 segundos. Gracias a este logro el nombre del suizo entró en el ‘Libro Guinness de los Records’. El anterior récord reconocido por la organización es el del alemán Tom Sietas, que aguantó 17 minutos y 19 segundos en septiembre de 2008. La nueva marca fue establecida en una jornada festiva en presencia de muchos espectadores. Según las reglas, antes de la prueba el deportista tenía derecho a inhalar o hiperventilar oxígeno puro durante treinta minutos. Colat afirma que durante los primeros 12 minutos de su estancia bajo el agua incluso no tuvo ganas de respirar. Sin embargo, igual de fuerte fue este deseo a partir de ese momento. Peter Colat ostenta récords en diferentes competiciones de permanencia bajo el agua en Suiza. Es el campeón de su país de la profundidad de inmersión sin botella, con 127 metros. En 2006 el ilusionista, escapista y doble de acrobacias estadounidense David Blaine trató de batir el récord mundial de permanencia bajo el agua, aunque sus planes fueron mucho más ambiciosos. Se introdujo en una burbuja en el Lincoln Center de Nueva York, para permanecer sumergido bajo el agua durante una semana sin dormir ni ingerir comida sólida. Al final de esta prueba intentó superar el récord mundial de inmersión sin respirar pero aguantó sólo 8 minutos y 58 segundos.

Fuente: buceo21
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Hasta las pesadillas pueden ser bellas

Imagen: WetPixel

Ésta es una de esas imágenes que puede resultar engañosa en un primer vistazo. Muchos habréis fijado vuestra atención en el pez payaso de la fotografía sin reparar en el inquilino en el interior de su boca. Fíjate otra vez. No, no es su lengua. Se trata de un crustáceo llamado Cymothoa exiguaque parasita a sus vícitmas y sustituye su lengua.

Este crustáceo isópodo es el único parásito conocido que sustituye por completo un órgano de su huésped. Al principio solo bebe la sangre de la lengua pero después ésta se atrofia y el parásito suple su ausencia sin que el pez sufra mayores consecuencias (se alimenta de su sangre y mucosas, no de lo que el pez come). Circulan un montón de imágenes escalofriantes de este bichito por la red, pero en ésta los dos (parásito y huésped) han salido bien guapetones. Lo vio Carl Zimmer (The Loom) en un concurso de fotografía de WetPixel.

Vía: Fogonazos
Vía: The Loom