“Bajo siete mares” es la primera novela de Alberto Vázquez-Figueroa, una obra de juventud de indispensable lectura para comprender la magnífica trayectoria literaria de un autor que, entre sus diversas actividades, incluye la de haber sido uno de los pioneros del submarinismo en España.
Precisamente este libro, que tiene mucho de autobiográfico, se inspira en sus extraordinarias vivencias a lo largo y ancho de los mares, los excepcionales lugares que visitó y los curiosos personajes que conoció. En suma, un sugerente viaje por el mundo con todo el sabor de la aventura.
Sinópsis:
“Bajo siete mares” es la primera novela de Alberto Vázquez-Figueroa, una obra de juventud de indispensable lectura para comprender la magnífica trayectoria literaria de un autor que, entre sus diversas actividades, incluye la de haber sido uno de los pioneros del submarinismo en España.
Precisamente este libro, que tiene mucho de autobiográfico, se inspira en sus extraordinarias vivencias a lo largo y ancho de los mares, los excepcionales lugares que visitó y los curiosos personajes que conoció. En suma, un sugerente viaje por el mundo con todo el sabor de la aventura.
Un buzo de la Armada que perdió una mano y una pierna en un ataque de tiburón en el puerto de Sydney ha vuelto a bucear y a caminar, y dice que quiere volver a trabajar en el lugar del ataque. Vía: CDNN
Un equipo de buceadores ha encontrado los restos del naufragio de un submarino soviético S-2 hundido durante la segunda guerra mundial después de una larga década de búsqueda en el Mar Báltico entre Suecia y Finlandia. Vía: CDNN
Relato verídico de la impactante aventura de dos buzos, John Chatterton y Richie Kohler, para quienes bucear en las profundidades en busca de barcos naufragados es mucho más que un deporte. Sin embargo, en el otoño de 1991, ni siquiera estos valientes buzos estaban preparados para lo que encontrarían a 70 metros de profundidad, en las heladas aguas del Atlántico, a casi 100 kilómetros de la costa de Nueva Jersey un submarino alemán de la segunda guerra, con un macabro paisaje de metales retorcidos, cables enmarañados y huesos humanos, todo enterrado entre sedimentos acumulados durante décadas. Ningún historiador, ningún experto ni ningún gobierno tenían alguna pista sobre el submarino. De hecho, todos los documentos oficiales aseguraban que no era posible que hubiera un submarino alemán hundido con su tripulación en ese sitio.
Surgió el tema del «líquido ese que salía en Abyss en el cual era posible respirar» y sobre el que recuerdo haber leído hace años en un número de Selecciones Reader’s Digest de mi padre. El artículo contaba la historia de un tipo que cayó a una charca y estuvo a punto de morir ahogado. Le rescataron pero a aún habiéndole extraído el agua de los pulmones había tragado fango que se había alojado en los pulmones impidiéndole respirar con normalidad. Al final se salvaba después de que los médicos le llenaran y drenaran repetidamente los pulmones con ese líquido experimental que a la vez que se los limpiaba extrayendo los sedimentos le proporcionaba oxígeno.
Volviendo a la película Abyss, la secuencia en la que un ratón es capaz de sobrevivir estando sumergido en un líquido rico en oxígeno es bastante real, tal y como se indica en el séptimo punto de Trivia for The Abyss. Ese tipo de líquido permite la ventilación líquida y no en el aire (como es lo normal para las personas).
“La respiración en el líquido es real. Se utilizaron cinco ratas para otras tantas tomas, y todas ellas sobrevivieron. La rata de la toma que finalmente salía en la película murió por causas naturales unas semanas antes del estreno de la película.”