En el curso de una terrible tempestad en alta mar, el mayor superpetrolero del mundo embiste la frágil embarcación tripulada por el matrimonio Hardin. Carolyn es engullida por las aguas y Peter, su esposo, decide cobrar una venganza estremecedora: hundir a cualquier precio el gigantesco buque capitaneado por el inflexible Cedric Ogilvy. A partir de este momento, el ciego rencor de un hombre herido puede desencadenar una catástrofe ecológica de consecuencias imprevisibles…
Aquí tenemos una novela de aventuras a la vieja usanza, que recuerda a Moby Dick, salvando las distancias claro, y a los libros de Salgari, Julio Verne, Daniel Defoe, Hemingway y tantos otros que a muchos nos han dado en nuestra infancia tardes llenas de peripecias, peligros y emociones.
Tiene además el interés de ser un libro muy marinero, en el que se aprenden algunas cosas sobre cómo llevar un velero y que nos permite hacernos una idea aproximada de lo extremadamente arriesgado y difícil que es dar la vuelta al mundo a vela y en solitario.
El hombre enfrentándose sin arredrarse a su destino, lleno de fuerzas que lo sobrepasan; la lucha individual de un marino contra el Leviatán, un superpetrolero monstruosamente descomunal que surca los mares lleno de arrogancia; la inquietante figura del capitán Ogilvy, al mando del monstruo de acero, astuto y lleno de experiencia; la navegación como metáfora de la vida,…todo esto y mucho más encierran estas páginas que os recomiendo leer sin dudarlo ni un minuto.
Para muestra, una cita:
«En el mar puedes hacerlo todo bien, ateniéndote estrictamente a las normas, y aún así te matará; pero si eres un buen navegante, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir.»
http://www.esliteratura.com/docs/el-cazador-de-barcos-justin-scott-6151.html
464 páginas.
Idioma: Español
ISBN: 84-01-49189-4
Lunes, 15 de febrero de 2010
admin
Un buceador de Zúrich ha batido el récord mundial al aguantar bajo el agua el plazo más largo sin respirar. El suizo de 38 años Peter Colat estuvo bajo el agua 19 minutos y 21 segundos. Gracias a este logro el nombre del suizo entró en el ‘Libro Guinness de los Records’. El anterior récord reconocido por la organización es el del alemán Tom Sietas, que aguantó 17 minutos y 19 segundos en septiembre de 2008. La nueva marca fue establecida en una jornada festiva en presencia de muchos espectadores. Según las reglas, antes de la prueba el deportista tenía derecho a inhalar o hiperventilar oxígeno puro durante treinta minutos. Colat afirma que durante los primeros 12 minutos de su estancia bajo el agua incluso no tuvo ganas de respirar. Sin embargo, igual de fuerte fue este deseo a partir de ese momento. Peter Colat ostenta récords en diferentes competiciones de permanencia bajo el agua en Suiza. Es el campeón de su país de la profundidad de inmersión sin botella, con 127 metros. En 2006 el ilusionista, escapista y doble de acrobacias estadounidense David Blaine trató de batir el récord mundial de permanencia bajo el agua, aunque sus planes fueron mucho más ambiciosos. Se introdujo en una burbuja en el Lincoln Center de Nueva York, para permanecer sumergido bajo el agua durante una semana sin dormir ni ingerir comida sólida. Al final de esta prueba intentó superar el récord mundial de inmersión sin respirar pero aguantó sólo 8 minutos y 58 segundos.
Fuente: buceo21
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Domingo, 10 de enero de 2010
admin

Imagen: WetPixel
Ésta es una de esas imágenes que puede resultar engañosa en un primer vistazo. Muchos habréis fijado vuestra atención en el pez payaso de la fotografía sin reparar en el inquilino en el interior de su boca. Fíjate otra vez. No, no es su lengua. Se trata de un crustáceo llamado
Cymothoa exigua que parasita a sus vícitmas y sustituye su lengua.
Este crustáceo isópodo es el único parásito conocido que sustituye por completo un órgano de su huésped. Al principio solo bebe la sangre de la lengua pero después ésta se atrofia y el parásito suple su ausencia sin que el pez sufra mayores consecuencias (se alimenta de su sangre y mucosas, no de lo que el pez come). Circulan un montón de imágenes escalofriantes de este bichito por la red, pero en ésta los dos (parásito y huésped) han salido bien guapetones. Lo vio Carl Zimmer (The Loom) en un concurso de fotografía de WetPixel.
Vía: Fogonazos
Vía: The Loom
Martes, 5 de enero de 2010
admin
Imprime, recorta y pega y tendrás un calendario-sub en 3D
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Lunes, 21 de diciembre de 2009
Ade
Se comunican de una manera sofisticada, cuidan a sus crías, juegan, seducen a otros animales y buscan su alimento. Después de muchos años buceando por los océanos de todo el mundo, Jean-Michel Cousteau ha llegado a la conclusión de que los delfines y las ballenas tienen mucho en común con los humanos. Recién llegado de la Cumbre del Clima de Copenhague, el explorador y arquitecto francés visita España para presentar el documental ‘Delfines y ballenas 3D’, que este miércoles (16/dic/2009) se estrena en Madrid y Barcelona.
El film intenta que el público sienta la experiencia de bucear entre estos mamíferos. “Se trata de una película en tres dimensiones. Lo que ve el espectador es muy parecido a lo que vemos nosotros cuando buceamos“, asegura Jean-Jacques Mantello, director de la película. “Queremos que la gente viaje hacia el fondo del océano, un lugar al que muy pocos pueden bajar”.
Numerosas amenazas se ciernen sobre estos cetáceos. Su hábitat está sufriendo las consecuencias de la acción del hombre y algunas especies están en grave peligro de extinción por la pesca incontrolada.
600 horas bajo el agua
“Nuestro objetivo es mostrar la belleza del océano para que la gente tome conciencia de la importancia de protegerlo”
Mantello tardó tres años en rodar el documental y fueron necesarias 600 horas bajo el agua para grabar el día a día de ballenas, delfines, manatíes, cachalotes, orcas y belugas. Las imágenes fueron tomadas a lo largo de 12 expediciones internacionales a lugares como las Azores, el Reino de Tonga, Argentina o la Polinesia francesa.
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Domingo, 20 de diciembre de 2009
admin
Cuando el número de un tipo de plankton llamado dinoflagelados se hace muy numeroso cerca de la costa, estas microalgas unicelulares pueden teñir el agua de un color marrón-rojizo, creando las llamadas mareas rojas, las cuales a menudo son tóxicas tanto para las personas como para los peces. Algunas especies de dinoflagelados también producen bioluminiscencia y cuando la noche cae sobre las playas, las algas bullen haciendo que las aguas poco profundas adquieran un brillante tono azul eléctrico. Este fenómeno es apreciable en la imagen superior tomada por el fotógrafo Phil Hart en Gippsland Lakes (sur de Australia).
En mar abierto, los dinoflagelados usan la bioluminiscencia como una especie de alarma contra intrusos; cuando se les molesta, el plankton centellea o se enciende, creando en esencia una estela brillante que lleva hasta sus asaltantes. Esta señal silenciosa avisa a los depredadores que están por encima del merodeador en la cadena trófica de su presencia. Y luego ya sabéis… el pez grande se come al chico y de paso el dinoflagelado salva el pellejo. Sus luces vienen a ser el equivalente al grito de “al ladrón”.
Visto en Scientific American
Via: Maikelnai’s Blog